Y el pueblo cantaba hasta que las últimas brasas se consumían...

Creación 2005

Espectáculo realizado en junio de 2005 con apoyo de la Ciudad de Besançon, del Consejo general de Doubs, de la Universidad de Franche-Comté y del CROUS de Besançon.

También agradecemos a :
Jean-Michel Abt, Jean Adam, David Ball, Rémy Bole-Richard, Jean-Franþois Bonnot, Raphaël Brobst, Pascal Brunet, Cultura Acción, Jean-Christophe Demard, Jean-Louis Dousson, Monique Halm-Tisserand, François Lassus, la edición Millon, Marie-Anne Ménager, Fabrice Rey, Brigitte Rochelandet, el museo Albert y Felisa Demard, y todas las demás personas que contribuyeron a la realización del espectáculo, así como las personas que aceptaron participar.

El espectaculo

Y la asamblea cantó hasta que las últimas brasas se consumieron... Dos mujeres se hacen eco de estas voces lejanas... Dos actrices para una realidad atravesada por caras múltiples.

El rumor gime. Los cuerpos brotan para volver a recrear el destino de una mujer. Gracias a fragmentos de memorias, los que la condenaron por brujería resurgen. Detrás de la palabra de sus acusadores, la "bruja" aparece en negativo, tomando consistencia poco a poco para encontrarse por última vez frente a su verdugo.
El texto se alzo poco a poco, hecho fragmentos, reminiscencias, en donde las épocas y los estilos se conjugan.

El baile se agrega al juego y proyecta el conflicto, hasta que se rompe. En esta confrontación, los papeles se confunden, oscilan entre la brutalidad y la dulzura: un combate que revela lo que duerme en cada uno de nosotros. El baile íntimamente esta vinculado al juego. Saca una actitud, una respiración y una intensidad contenida, tanto para reflejar los combates interiores y los enfrentamientos directos como para recrear una dimensión flotante, más allá de todo realismo.

La escenografia recuerda las paradojas de cada uno : hay que desconfiar del agua que duerme...

Nota de intención

La caza de brujas no es un detalle de la historia. A fin de preservar la unidad de una comunidad, un chivo expiatorio siempre es necesario. Buscar y destruir a un enemigo común garantiza el orden establecido. La pobreza y la ignorancia son el caldo de cultivo de esta política que se basa en el consentimiento de la poblacion.

La represión de la brujería rompe con el Renacimiento contaminando Europa. Las acusadas, en su mayoría mujeres, son acusadas de destruir a la humanidad. La sospecha de que se extiendan por el continente hace que los manuales de inquisidores, "El Martillo de las Brujas", sean los mas vendidos de la epoca.

Los curanderos y adivinos, plenamente integrados en las comunidades aldeanas, recibían más impuestos por hacer frente a la herejía de la brujería. En su frenesí, incluso el menor resentimiento podía hacer de una mujer una “bruja”. Una vez acusada, se precipita en los engranajes de una justicia implacable, sometida a tortura, en la que solo una confesión puede terminar con su agonía. Entonces podemos preguntarnos por los motivos del verdugo.

El texto está escrito basado en la exposición “El Martillo de las Brujas” de Jacques Sprenger y Henry Institoris, "El rumor de Chapendu" de Jean-Michel Abt, y los testimonios recogidos. También fue fuente de inspiración el juicio por brujería que se llamó Boguet, inédito en "La Historia Judicial de Saint-Claude" de Francis Bavoux.

En 1977, Jean-Michel Abt escribió una tesis titulada "El rumor de Chapendu, reflexiones sobre un caso de brujería". Su estudio se centra en el caso de una joven en 1918, acusada poseer los poderes del mal. Sesenta años después de los hechos, se dirigió al lugar para recoger las pruebas de la acusada y los acusadores. Durante las entrevistas, el autor nos hace su análisis : "La persona más desposeída será la más peligrosa, porque se refiere a la incertidumbre que hay en nosotros aunque no lo queramos."
Por nuestra parte, asistimos a la última recogida de los testigos y sus descendientes. Es una historia que todavía continúa viva. A pesar de que se ha distorsionado y se asimila a otras historias, la molestia y el secreto que lo rodea son todavía palpables. El espectáculo nace de un rumor creciente : estas son las palabras no dichas.

En el siglo XV, dos dominicos Sprenger y Institoris escribieron un manual práctico para los jueces, el "Malleus Malefi Carum" o "El Martillo de las Brujas", una guía para exterminar a cualquier mujer que se encontrase fuera del sistema patriarcal y de las normas dictadas por la Iglesia. Una "cura" y "alivio" para los mortales, administrando piadosamente con toda bondad.
Responsables de la infelicidad de los hombres, las mujeres se asocian con el diablo.

Francis Bavoux transcribe el interrogatorio de Boguet realizado por el juez de primera instancia y el demonólogo Henri. Ellos dan testimonio del mecanismo judicial de la época. Sin defensa, la acusada es golpeada a preguntas. El resultado del examen esta determinado de antemano.
La mayoría de los ensayos están escritos por el secretario, que escribe en tercera persona. Sin embargo esto nos es normal en los documentos de los archivos. De hecho, a veces aparece la palabra de la acusada en primera persona del singular. "Yo" suena entonces como una voz salida del abismo.

Distribución

Recogidas de testimonios : Frédéric Joannès, Cécile Lemaitre, Mathilde Ménager et Davy Mougin
Escritura : Frédéric Joannès, Cécile Lemaitre et Mathilde Ménager
Puesta en escena : Frédéric Joannès
Actuacion : Cécile Lemaitre et Mathilde Ménager
Coreografia : Cécile Lemaitre, Mathilde Ménager et Chu-Hsin Weng
Escenografia : Stéphane Ciancio, Frédéric Joannès et Xavier Mélot
Creacion de las luces : Xavier Mélot
Trajes : Droit Fil et Jeanne Regenet

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